Sobre el fin de ciclo y otros apresuramientos

Implotado por Ruizist! el 22.08.13 @ 14:15 | 6 comentarios
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Los resultados de las PASO abrieron la puerta a una caterva de agoreros, analistas políticos módicos con razonamientos fast-food y oportunistas preparados para dar lo que, suponen, va a ser el zarpazo definitivo para un cambio de época.

Pero si la historia política reciente —más puntualmente, la elección de medio término de 2009— dejó alguna enseñanza, es la del voto bronca y su gran volatilidad. Si “los votos no son de nadie”, como muchas veces se ha planteado demagógicamente desde el poder, este es un caso de manual. En un escenario de gran dispersión, el único triunfador indubitable es Massa. El kirchnerismo es apenas uno de los tantos oficialismos que sufrieron reveses electorales a nivel nacional. Se trata más de un voto castigo, de un tirón de orejas, que de un realineamiento masivo de votantes detrás de una alternativa de poder real. No hay prueba más flagrante de la debilidad de la oposición que la parábola del verdugo interno: hizo falta que el propio kirchnerismo rompiera filas para que el arco opositor se vuelva a ilusionar.

El caso del PRO en la ciudad de Buenos Aires llama poderosamente la atención, pero entre el poco peso a nivel nacional que tiene el partido macrista y los medios opositores que cargaron las tintas sobre el principio del fin del kirchnerismo, pasó casi desapercibido. El nivel de aprobación que tuvo la gestión de Macri (o sus candidatos, que en este caso es lo mismo) fue bajísimo. No superó el 30 %, y la distancia con los desgastados candidatos del FPV, que se ponían nuevamente a prueba ante su electorado más adverso, fue de apenas algunos puntos.

¿Dónde se ve entonces el famoso “fin de ciclo” que muchos pronostican con peligrosa anticipación? En términos parlamentarios, el costo para el kirchnerismo va a ser escaso o nulo, y hay quienes especulan con que podría quedar mejor parado de lo que está. Incluso si se transpolan estos resultados hacia 2015 (craso error que muchos han cometido, más como una expresión de deseos que como conclusión de un análisis racional), el FPV quedaría como primera minoría, con un nada despreciable piso de votos. Lo que para algunos es una hazaña (el 35 % en un distrito para el Frente Renovador, o bastante menos en el caso de UNEN a nivel nacional), para el FPV es un mínimo histórico, si no se toma en cuenta la elección de 2003. Sumemos a esto el hecho de que, en una elección presidencial, la lógica de los votos va a ser muy diferente. Resta ver cómo mide Massa frente a Scioli (el único candidato del oficialismo que se perfila como presidenciable), o si alguna otra figura de la oposición puede erosionar la base de votantes del FPV con la misma eficacia que el líder del FR.

No obstante, todo esto no debe tapar el análisis hacia adentro que debe hacer el oficialismo. Lo cierto es que el kirchnerismo ha perdido una cantidad impresionante de votos. Sin embargo, así como mencionamos que no eran suyos, aún menos claro es que puedan ser de uno o varios otros en el futuro. A la sociedad se la puede interpelar de muchas maneras, pero en última instancia casi siempre responde con el bolsillo. El combo inflación + piso bajo de ganancias + cepo al dólar generó un inequívoco malhumor social, sobre todo de las clases medias, que se hizo carne en estas PASO. El gobierno deberá alinearse nuevamente con la agenda social, reconocer errores, retomar la iniciativa política y fugar hacia adelante, como nos tiene acostumbrados (para bien o para mal, eso quedará a criterio de cada uno).

Nuevamente, esto tiene todo el aspecto de ser una gran interna peronista dirimida de forma un poco más “abierta”, pero no tanto: la rosca política, el lobby y el pasilleo gozan de buena salud, sobre todo ante urgencias electorales. Y otro dato no menor: la primacía del FPV, del PRO y del llamado peronismo federal o diabólico (?) es un efecto residual, todavía, del nefasto gobierno de la Alianza, que dejó a muchos argentinos peor que las vacas quemadas con leche del refrán. Es decir: aún en un escenario de gran debilidad de los oficialismos, algunas fuerzas políticas son invotables para una enorme masa de ciudadanos, incluso en épocas de votos tácticos o por conveniencia, donde se elige en base a nombres propios y figuras infladas por el marketing político, no a partidos.

Volviendo a los agitados años del cambio de siglo, el mito originario del kirchnerismo habla también de su modo de construcción de poder. En medio de un vacío absoluto, quebró la lógica bipartidista que se repartía el estado mafioso y construyó un poder que llegó a ser casi omnímodo prácticamente por su cuenta, desde la nada (o desde un precario 22 % ratificado por una segunda vuelta silenciosa, que es casi lo mismo).

Por supuesto, los Kirchner no salieron de un repollo. Fueron delfines de Duhalde, con quien supieron romper rápidamente en razón de que les aportaba solo aparato, no votos. A partir de allí, a fuerza de agenda política, una transversalidad a veces excesiva para su propio bien (ver casos Cobos, Redrado, Lousteau y otros) y algunas conquistas sociales innegables, se convirtieron en una máquina de acumular poder, sin intenciones de compartirlo con nadie. A su manera, el kirchnerismo ha sido poco corporativo a la hora de repartir la torta. Si a ellos nadie se las regaló, los demás no la van a tener tan fácil.

6 comentarios »

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  1. Coincido mucho, sobre todo con ésto:

    “A la sociedad se la puede interpelar de muchas maneras, pero en última instancia casi siempre responde con el bolsillo. El combo inflación + piso bajo de ganancias + cepo al dólar generó un inequívoco malhumor social, sobre todo de las clases medias, que se hizo carne en estas PASO. El gobierno deberá alinearse nuevamente con la agenda social, reconocer errores, retomar la iniciativa política y fugar hacia adelante, como nos tiene acostumbrados (para bien o para mal, eso quedará a criterio de cada uno)”

    Cada vez que leo o pienso “Scioli presidenciable” me dan ganas de cuetearme. Si en todo este tiempo no pudiste formar un cuadro digno de sucesión algo estás haciendo mal

    Comentó Jota el 22.08.13 a las 6:18 pm — #permalink

  2. Buen análisis. Estoy bastante de acuerdo.

    Comentó Fernando_S el 23.08.13 a las 8:55 am — #permalink

  3. Buen análisis, y como buenos peronistas que son, los K no quieren compartir ni suceder el poder. La consigna es llenarse los bolsillos todo lo que se pueda mientras se pueda.
    Saludos.

    Comentó Linuxito el 23.08.13 a las 9:42 am — #permalink

  4. Se terminan volviendo inevitables las comparaciones con el 2009, con la salvedad que ahora ya no existe la posibilidad de una reelección presidencial ni, peor aún para el kirchnerismo, de un candidato propio “natural” y con apoyo automático de sus adherentes. El ejemplo de Maduro en Venezuela es demostrativo de lo erróneamente que se puede manejar el tema sucesiones.

    Sobre el 2009 yo tenía una opinión muy personal, de la que no logré convencer a nadie: yo creía que de esa elección los verdaderos ganadores habían sido los radicales, que (sumando varios frentes y alianzas ocasionales, pero bajo la impronta del viejo partido que se creía muerto y enterrado) obtuvieron un caudal nada despreciable de votos y que parecía una cifra astronómica en comparación a la debacle de 2003. Eso lo obtuvieron al márgen de las internas y disidencias dentro del peronismo, los nenes mimados de los medios y al fenómeno PRO en Capital. Claro que después lo echaron por la borda al buscar una ridícula alianza con de Narvaez (invento de las corporaciones mediáticas, fiel a sus intereses y automáticamente insertable en la cantinela de la no-política), en desmedro de los socialistas que le habrían permitido captar un buen caudal de votos centro-progresistas moderados.

    Lo de Massa es meritorio, pero todavía no lo veo como algo sólido ni definitivo. Corre el riesgo justamente de ser “la moda de este verano” y terminar luego diluyéndose en la nada misma. Y él mismo se va a condenar a esto si su plataforma siguen siendo discursos lindos pero vacíos por completo de contenido o elementos concretos. Además, no veo todavía que haya perfilado una estrategia para dejar de ser un fenómeno meramente bonaerense. Como lo demuestra el PRO, aliarse con fuerzas locales medianamente afines provincia por provincia, municipio por municipio, es un proceso muy largo que no cualquiera saber hacer bien.

    También hay una contradicción entre las clases medias del conurbano que repudian las redes clientelares con las cuales identifican al kirchnerismo y al PJ en general (el “votan por un choripán”), pero después se encandilan con un candidato surgido de ese mismo entorno y que obtiene esos mismos votos que repudian.

    Quizás no estoy del todo de acuerdo con el malhumor social de las clases medias. Creo que el mismo ya viene desde hace años: se volvió claro en el lockout del 2008, ahí nace el “orgullo” de ser “anti-K”. Pasa que en estos meses vino inténsamente fogoneado por los medios, y se materializó en candidatos concretos compitiendo dentro de la sobreoferta opositora: de nuevo, Massa pero en desmedro de de Narvaez, la alianza Solanas-Carrió en desmedro del PRO. El rechazo sigue siendo en su mayoría a la imagen misma, la forma, o alguna figura puntual; cuando se quiere explicar ese rechazo acérrimo en actos de gobierno puntuales o alternativas buscadas, las quejas siempre terminan siendo vagas, indefinidas y contradictorias.

    Me da la sensación que lo que pueda ser visto como una equivocación reciente del oficialismo, para los sectores que se enorgullecen de ser oposición, no son más que excusas auto-justificar una decisión que ya estaba tomada.

    Comentó Teodorico el 01.09.13 a las 10:03 am — #permalink

  5. Interesante. Creo que el malhumor social de 2009 era bastante artificial, más que nada en cuanto a la identificación de núcleos de clase media urbanos con “el campo”. Lo de ahora me parece más patente porque a mucha gente que no tiene paritarias (entiendo también que hay mucha gente que sí las tiene), la inflación se los va comiendo de a poco, y contra eso no hay discurso o “relato” que valga.
    Me parece que la gran diferencia de Massa con el PRO es que la provincia de Buenos Aires es un gran trampolín para la política grande, es un distrito que representa casi el 40 % de los votos nacionales. Es decir, con una pequeña pata en el resto del país y 1 o 2 alianzas, le podría llegar a alcanzar, al menos, para una segunda vuelta.
    Y si nos ponemos a hilar fino, ¿cuántas diferencias REALES hay entre Massa y Scioli, el que se perfila como inequívoco delfín K? Son dos tibios, conservadores, expertos en hablar mucho y decir poco. De hecho, se especulaba con que Scioli abandonara el barco; Massa lo único que hizo fue ganarle de mano.
    Se vienen unos años de malmemenorismo al palo…

    Comentó Ruizist! el 01.09.13 a las 11:29 am — #permalink

  6. Claro, por eso mismo decía que el kirchnerismo como movimiento falló en la formación de sucesores. Ya no queda otra que ubicar algún reemplazante edulcorado (sea con el sello propio o el opositor) y reconstruirse desde la oposición. Más que fin de ciclo, se podría hablar de un descanso obligado, donde se verá que es lo que verdaderamente va a perdurar y lo que va a quedar como anécdota.

    Sin duda que el malhumor de 2009 era artificial, pero el mismo se fue acumulando hasta llegar a hoy. Aún habiendo cosas reales contra las cuales enojarse, se me hace difícil distinguir cuáles son enojos contra problemas concretos pero solucionables y la recepción del mensaje de “cruzada contra algo” que siguen bajando los medios día a día. Ahora la palabra que se ve una y otra vez es “indignación”, que implica un berrinche histérico hacia hechos puntuales de poca o nula relevancia (desde el punto de vista político) bajados por los medios.

    Todavía tengo dudas sobre que tan bien puede capitalizar Massa su buena ubicación en la provincia de Buenos Aires (y no es que crea en la maldición, aunque en su entorno ya están barajando hasta eso…). Falta primero la elección definitiva: no creo que de Narvaez repunte, pero el problema es que va a hacer Massa cuando se le quieran subir a su carro todos los piantavotos que huyan del entorno del colorado ¿los rechaza o acepta esperando sumar aún más?.

    Además insisto con que para un movimiento muy identificado con Capital o provincia de Buenos Aires sólamente, es muy pero muy difícil el armado de alianzas fuera de su jurisdicción “única”.

    Comentó Teodorico el 01.09.13 a las 1:52 pm — #permalink

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